Solo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente,
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.
Solo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente,
que no me abofeteen la otra mejilla
después que una garra me arañó esta suerte.
Solo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.
Solo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente,
si un traidor puede mas que unos cuantos,
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.
Solo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente,
desahuciado está el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.
Solo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.
ES UN MONSTRUO GRANDE Y PISA FUERTE
TODA LA POBRE INOCENCIA DE LA GENTE.
Todo lo que dijo esta niña a la ONU en 1992 era cierto entonces y muy lamentablemente, sigue siéndolo. Como dice el texto al final de este video: "desde entonces, algunas cosas pueden haber cambiado pero aún: si no saben cómo repararlo, por favor, PAREN DE DESTRUIRLO."
Me encantaría que lo que esta entonces niña dijo, fuera ahora cosa del pasado, que hubiera perdido vigencia y que solo sirviera para recordarnos cómo fue un día el mundo por la irresponsabilidad humana y cómo no debería volver a ser nunca. Pero los sueños de Severn Suzuki, míos y de muchas personas de este mundo no pudieron llevarse a cabo aún. Es verdad que tu vida está condicionada por el lugar en que nacés y que de eso depende que mueras de hambre a los 5 años o que vayas a la universidad o que trabajes y no puedas ir al colegio. Esos son factores externos que atentan contra los derechos del niño y los derechos humanos. ¿Por qué?! ¿No somos libres acaso?? Todos merecemos tener las necesidades básicas satisfechas, todos merecemos también una buena educación en conocimientos y valores para poder formarnos como personas. Y la realidad nos demuestra que cada vez más importa la competencia, el dinero, el poder y cada vez menos la paz, el amor, el respeto.
La mía es una campaña pacifista, como la de Severn. Quiero terminar con el odio, con la guerra. No es imposible si trabajamos todos juntos y construimos día a día la paz desde nuestro lugar. Como le decía su padre a Severn: " no somos lo que decimos, somos lo que hacemos" Por eso debemos dejar de mirar hacia los costados para juzgar al prójimo y mirarnos al espejo. ¿Quién soy yo hoy? ¿Cómo quiero ser? ¿Actúo de acuerdo a como pienso, de acuerdo a lo que creo correcto? ¿En qué puedo mejorar?
Gracias Severn, tu discurso no fue en vano. Todos deberíamos tenerlo presente, porque está lleno de sabiduría y si le prestaramos atención y lo recordáramos siempre, dejaríamos de ser tan egoístas y nos preocuparíamos por nuesto planeta y nuestros hermanos.