felicidad aparente
porque en realidad no era él, sino ese disfraz ridículo que lleva siempre.
esa máscara de felicidad, de alegría aparente, que también suelo usar algunas veces.
pero en realidad se sentía agobiado por aquel estremesedor sentimiento.
lloraba por dentro
y por fuera reía
quería gritar
pero callaba
quería irse
y se quedaba
y a nadie parecía importarle
porque nadie advertía su sufriminto
porque ellos tampoco eran ellos, sino esos disfraces ridículos que llevan siempre.
Esta poesia me encanto cuando la lei por primera vez hace ya tiempo. La escribio mi amiga Clarisse a la que no veo hace tiempo pero con la que sigo en contacto. Si lees esto, Clarisse, quiero decirte que admiro tu sencillez y tu sana locura.
saludos
peregrina


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